De las Sagradas Escrituras
La Biblia, inspirada por Dios, es la única regla infalible de fe y práctica. Norma suprema y suficiente para toda la vida cristiana.
Norma doctrinal subordinada a las Escrituras, suscrita por la IBRLV como expresión fiel de la fe cristiana reformada y bautista, que ha guiado a las congregaciones desde el siglo XVII.
La Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689 es el documento doctrinal más completo del protestantismo reformado bautista. Fue redactada originalmente en 1677 por pastores bautistas particulares en Inglaterra, basándose en la Confesión de Westminster (1646) y la Declaración de Savoy (1658), con modificaciones para reflejar la posición bautista sobre el bautismo, la iglesia local y los pactos.
En 1689, representantes de 107 congregaciones bautistas de Inglaterra y Gales la ratificaron como su confesión de fe común. Su publicación marcó un hito en la historia del protestantismo: una iglesia que, sin abandonar la herencia reformada, articulaba con precisión su comprensión bíblica de los sacramentos, los pactos y la vida comunitaria.
La IBRLV la suscribe como norma doctrinal subordinada a las Escrituras. No la consideramos infalible — solo la Biblia lo es — pero la reconocemos como una exposición fiel, madura y sistemática de las doctrinas que enseñamos y creemos, forjada en siglos de reflexión exegética y pastoral.
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
2 Timoteo 3:16-17
Cada capítulo aborda un aspecto fundamental de la fe cristiana con precisión exegética y profundidad teológica.
La Biblia, inspirada por Dios, es la única regla infalible de fe y práctica. Norma suprema y suficiente para toda la vida cristiana.
El único Dios vivo y verdadero, infinito en ser y perfección, existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Dios, desde la eternidad, ordenó soberanamente todo lo que sucede, incluyendo la elección de los salvos para su gloria, sin ser autor del pecado.
Dios creó el mundo de la nada en seis días, todo muy bueno, para manifestar su gloria eterna y poder.
Dios sostiene, dirige y gobierna todas las criaturas y eventos con su providencia santa, ordenando todas las cosas para bien de los suyos.
Adán y Eva pecaron voluntariamente, y toda la humanidad cae con ellos en culpa, contaminación y muerte espiritual.
Dios condescendió a pactar con el hombre: el pacto de obras y, tras la caída, el pacto de gracia en Cristo Jesús.
Jesucristo, el Hijo eterno de Dios hecho hombre, es el único mediador entre Dios y los hombres, profeta, sacerdote y rey.
El hombre caído tiene voluntad pero, sin la gracia de Dios, es incapaz de moverse hacia el bien espiritual o hacia Dios.
Todos los elegidos son llamados eficazmente por Dios mediante el Espíritu Santo, que ilumina su entendimiento y renueva su voluntad.
Dios declara justo al pecador creyente, no por obras propias sino por la sola justicia imputada de Cristo recibida por fe.
Los justificados son adoptados como hijos de Dios, participando de todos los privilegios y herencia del Padre celestial.
Los llamados son progresivamente renovados en todo el hombre por el Espíritu Santo, creciendo en gracia y verdadera santidad.
La fe por la cual los elegidos creen en Cristo para salvación es obra del Espíritu Santo, basada en la Palabra de Dios.
El arrepentimiento verdadero es un don de Dios por el cual el pecador se vuelve del pecado a Dios con tristeza santa y propósito de obediencia.
Las buenas obras, fruto de la fe genuina, son necesarias para la vida cristiana y para la gloria de Dios, aunque no merecen la salvación.
Los verdaderamente regenerados perseveran en gracia hasta el fin. Ninguno de los que Dios eligió se perderá: son guardados por el poder divino.
Los creyentes pueden tener seguridad de su elección y salvación mediante el testimonio del Espíritu y las evidencias de gracia en sus vidas.
Dios dio a Israel la ley moral, ceremonial y civil. La ley moral continúa obligando a todos; la ley de Cristo es la regla perfecta del creyente.
El evangelio de la gracia de Dios en Cristo debe ser predicado a toda criatura. Es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree.
Cristo ha librado a los creyentes de la culpa del pecado y las tradiciones humanas. La conciencia solo es libre ante Dios y su Palabra.
Dios debe ser adorado según su Palabra, no por invención humana. El primer día de la semana es el día del Señor, separado para el culto.
Los juramentos lícitos son una parte del culto religioso y deben hacerse solo por Dios, con reverencia y en materia de peso e importancia.
Dios instituyó la autoridad civil para el bien común. Los creyentes deben obedecerla en todo lo que no contradiga la Palabra de Dios.
El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, instituida por Dios, para ayuda mutua, propagación de la humanidad y prevención de la inmoralidad.
La iglesia universal son todos los elegidos. La iglesia local, congregación de creyentes bautizados, es el contexto ordinario de la vida cristiana.
Los santos tienen comunión entre sí en los dones y gracias que Dios les ha concedido, obligándose a suplir las necesidades interiores y exteriores.
El bautismo y la Cena del Señor son las dos ordenanzas instituidas por Cristo, señales y sellos del nuevo pacto, administradas en la iglesia local.
El bautismo de creyentes por inmersión es la ordenanza de Cristo, que significa la muerte al pecado y la resurrección a nueva vida en él.
La Cena del Señor es un memorial de su sacrificio, proclamación de su muerte hasta que venga, y comunión espiritual con él y entre los creyentes.
Las almas de los muertos continúan en estado consciente. En el último día todos resucitarán con sus propios cuerpos para comparecer ante el tribunal.
Dios ha designado un día en que juzgará al mundo con justicia por Jesucristo. Los justos recibirán vida eterna; los injustos, condenación eterna.
Cuatro razones por las que la IBRLV suscribe la CFBL 1689 como norma doctrinal secundaria.
La Confesión no suplanta a la Biblia sino que la expone sistemáticamente. Cada afirmación está fundada en textos del Antiguo y Nuevo Testamento, lo que la convierte en un resumen de la doctrina bíblica de probada excelencia exegética.
Durante más de tres siglos, congregaciones reformadas bautistas en todo el mundo han sido nutridas por esta confesión. Su longevidad es testimonio de su utilidad para preservar la doctrina sana frente a errores y desviaciones doctrinales.
Suscribir la CFBL 1689 nos une a una comunidad global de iglesias que comparten la misma fe y práctica. Esta unidad confesional facilita la comunión, la rendición de cuentas y la colaboración en la misión del reino de Dios.
Una confesión define lo que la iglesia cree con precisión, facilitando la enseñanza catequética, la admisión de miembros y la corrección de error doctrinal. Nos ayuda a ser una iglesia que sabe lo que cree y por qué lo cree.
Los rasgos que caracterizan a las congregaciones que sostienen la Confesión de 1689 como norma secundaria de doctrina y práctica.
La Biblia es la única autoridad infalible en materia de fe y práctica. Las confesiones y tradiciones son herramientas útiles, pero siempre subordinadas a la Palabra de Dios.
Dios elige soberanamente a quienes ha de salvar según su propósito eterno, no por méritos previstos en el hombre. Las Cinco Doctrinas de la Gracia son doctrinas bíblicas, no sistema filosófico.
El bautismo corresponde únicamente a quienes han profesado fe en Cristo. La inmersión del creyente es la forma bíblica del bautismo, signo del nuevo pacto.
Cada congregación bautista es autónoma y se gobierna bajo la autoridad de Cristo y su Palabra, liderada por un cuerpo de ancianos/pastores y diáconos.
La membresía de la iglesia local está compuesta por creyentes regenerados que se comprometen mutuamente al cuidado pastoral, la disciplina y la misión.
El culto a Dios debe estar regulado por su Palabra. Solo lo que Dios ordena en la Escritura es apropiado para el culto corporativo, evitando las invenciones humanas.
La Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689 está disponible en su texto íntegro en español. Le invitamos a estudiarla con su Biblia en mano, comparando cada afirmación con las Escrituras citadas.
También disponible en Chapel Library. Recomendamos la edición de Heritage Bible Publications.